Capítulo 2 Capítulo II —
Este capítulo tiene como finalidad analizar la evolución de la opinión de las personas entre 2016 y 2020 respecto de las distintas dimensiones de la cohesión social presentadas en el capítulo 1. A través de este análisis longitudinal, se muestra no sólo la evaluación de la frecuencia de las respuestas, sino que además los cambios de opiniones de los respondentes entre olas. Estos cambios son representados con gráficos fluviales o aluviales. Recordamos que usamos las olas disponibles para cada dimensión de cohesión social construida en base a las variables detalladas en el capítulo anterior.
Recuadro metodológico: ¿Cómo leer un gráfico fluvial?
Este tipo de diagrama muestra el cambio en el tiempo mediante flujos, usando una metáfora visual. Se trata de una representación esquemática y dinámica inspirada en el diagrama de Sankey, usado para dar cuenta de flujos energéticos. Su nombre proviene de los flujos - o clusters para fines de la lectura - que genera el agua y los diferentes arroyos contiguos que se forman de una misma fuente. Cada año funciona como un histograma apilado, donde la altura de cada barra indica el tamaño del cluster. Con la sucesión de los años, se observan los cambios en la composición de los clusters mediante los flujos. La amplitud de los flujos muestra el tamaño de los grupos de personas que cambian de opinión de un año a otro. Permiten a la vez ver la evolución de las categorías, así como los cambios y transiciones entre categorías y años. Los colores permiten visualizar las principales transiciones entre categorías (Rosvall y Bergstrom, 2010). Como no hay personas que salen de la muestra entre las cinco mediciones, no existen pérdidas en este gráfico.
A continuación, se presenta el análisis ordenado por dimensiones y subdimensiones, con una comparación longitudinal entre las olas. Los gráficos fueron realizados solo con los respondentes de la muestra original, quienes han participado en las cinco olas, es decir 1492 casos.
Recordamos a continuación las dimensiones y subdimensiones analizadas:
- Dimensión relaciones sociales de igualdad:
- confianza interpersonal
- reconocimiento y respecto de la diversidad
- lazos
- Dimensión sentido de pertenencia:
- identificación con el país
- percepción de justicia
- confianza institucional
- Dimensión orientación hacia el bien común:
- solidaridad
- participación cívica
2.2 Sentido de pertenencia
2.2.1 Identificación con el país
Indicadores (2):
Me siento orgulloso de ser chileno
Me identifico con Chile
Figura 2.4: Cambios en la subdimensión identificaci?n con el pais.
En general, en cuanto a la identificación con Chile o el orgullo de ser chileno de la Figura 2.4, para las cinco olas, la cantidad de personas que no se identifican con Chile es mínima (correspondiente a las categorías “totalmente en desacuerdo” y “en desacuerdo”). La categoría intermedia (“ni en desacuerdo ni de acuerdo”) no varía tampoco entre olas y es muy baja (entre el 5% y el 7%). Las respuestas “de acuerdo” y “muy de acuerdo”, que indican una identificación fuerte o muy fuerte con Chile recogen una cantidad abrumadora de respuestas, sumando más del 90% de las opciones en todas las olas. Esto indica una identificación elevada y constante, aunque existen variaciones entre la categoría “muy de acuerdo”, que indica una identificación muy fuerte y la categoría “de acuerdo” entre las distintas olas. Llama la atención la baja de la categoría “totalmente de acuerdo” en las tres últimas olas, pasando de un 51,9% a un 35%, una de las variaciones más notables en los gráficos analizados en este capítulo.
En cuanto a las variaciones entre olas y entre respondentes, se da sobre todo entre las categorías de mayor identificación con Chile, en proporciones que varían del tercio a la mitad de los respondentes. La categoría más estable en el tiempo es “ni de acuerdo ni en desacuerdo”. Existe un leve flujo entre la categoría “ni en desacuerdo ni de acuerdo” y “en desacuerdo”, pero es bastante menor, aunque un poco más elevada entre el 2018 y el 2019, flujo que se revierte al año siguiente.
Nuevamente estamos frente a categorías con poca varianza y la identificación con Chile es estable en el tiempo si se miran solo 3 categorías, pero con una interesante baja de la identificación más fuerte en las tres últimas olas hasta un menos comprometido “de acuerdo”.
El estallido del 2019 no alteró sustancialmente la percepción para el conjunto de la muestra, lo que era esperable para la identificación con el país.
**Nota: mejor dejar 5 categorías que 3, según diagnóstico de Kevin.
2.2.2 Percepción de justicia
Indicadores (2):
En Chile las personas son recompensadas por sus esfuerzos
En Chile las personas son recompensadas por su inteligencia
Figura 2.5: Cambios en la subdimensión percepcion de justicia.
En general, respecto de si la inteligencia y el esfuerzo son recompensados en Chile que se observa en la Figura 2.5, las categorías extremas (“totalmente de acuerdo” y “totalmente en desacuerdo”) recogen muy pocas preferencias, con muy pocas variaciones entre olas, sumando menos del 10% en total. Las demás categorías son bastante parecidas en tamaño, con variaciones sólo de algunos puntos. La más abultada es “en desacuerdo”, con una frecuencia promedio del 40%, seguida por “ni de acuerdo ni en desacuerdo (alrededor del 28%) y finalmente viene la opción “de acuerdo con alrededor del 22% de las preferencias. Esto indica que en general los respondentes consideran más bien que no se recompensa la inteligencia ni el esfuerzo en Chile.
En cuanto a las variaciones entre olas y entre respondentes, la mitad de los respondentes mantiene su opción entre olas y los cambios más importantes son en general hacia una categoría contigua. No son entonces categorías particularmente estables en el tiempo. Se observan variaciones hacia categorías no contiguas, de manera más importante que en otras dimensiones analizadas en este capítulo.
En resumen, el estallido del 2019 no alteró sustancialmente la percepción para el conjunto de la muestra, lo que llama la atención, porque pudo ser una variable más determinada por el contexto y en especial por la mayor evidencia de la desigualdad y la injusticia en Chile que la anterior por ejemplo (identificación con el país). Sin embargo, se trata de una respuesta más volátil entre olas.
**Nota: podría valer la pena pasar a 3 categorías en vez de 5.
2.2.3 Confianza institucional
Indicadores (3):
Confianza en el gobierno
Confianza en el presidente/a de la república
Confianza en los partidos políticos
Figura 2.6: Cambios en la subdimensión confianza institucional.
En general, al igual que para el ítem de confianza entre personas, en la Figura 2.6 se observa que el ítem de confianza institucional es muy reducido en Chile entre los respondentes, quienes mayoritariamente confían “nada” y “poco” en las instituciones del país, en este caso el gobierno, el presidente o los partidos políticos. Como era de esperarse, pero corresponde a una de las mayore brechas en la cohesión, “nada” de confianza es la categoría que recoge más preferencias, con un aumento notorio en el 2019 (pasando de 30,4% a un 62,2%), antes de bajar nuevamente en 2020 (42,5%, muy cercano a la frecuencia de 2016). El salto entre 2018 y 2019 es uno de los mayores observados en este capítulo, correspondiente al aumento del malestar de los ciudadanos frente a la ausencia de respuestas frente a sus demandas. Respecto de la baja al año siguiente, podría hipotetizarse que el estallido de 2019 alivió la sensación de desconfianza total o fuerte en estas tres instituciones. La opción “bastante” varía mucho (entre el 6,6% correspondiente al 2019 y el 23,5% para el año anterior, 2018, mientras se mantiene en torno al 15% para las otras olas). Finalmente, la categoría “mucha” confianza se mantiene muy baja en todas las olas.
En cuanto a las variaciones entre olas y entre respondentes, las personas en general mantienen su preferencia de un año a otro, salvo entre el 2019 y el 2020, cuando observamos un flujo importante desde “nada de confianza” hacia la categoría contigua de “poca confianza”, lo que explica la importante variación entre el 2019 y el 2020, que podría deberse al estallido. Como era de esperarse, los cambios son nuevamente hacia categorías contiguas, con muy poco traspaso entre extremos.
**Nota: podría valer la pena pasar a 3 categorías en vez de 5.
2.3 Orientación hacia el bien común
2.3.1 Solidaridad
Indicadores (4):
Ha donado dinero a una obra social o de caridad
Ha prestado una suma de dinero de $10.000.- o más
Ha conversado con una persona en problemas o deprimida
Ha ayudado a alguien a conseguir trabajo
Figura 2.7: Cambios en la subdimensión solidaridad.
En general, en el indicador que se observa en la Figura 2.7 y que busca dar cuenta de la prosocialidad (visitas, donaciones, ayuda hacia otros) entre los respondentes, menos de un cuarto contesta que nunca ha tenido actividades prosociales, lo que se mantiene entre olas. Las categorías que indican una prosocialidad media (“lo hizo una o dos veces”) o alta (“lo hizo más de dos veces”) son casi equivalentes en las cinco olas. Casi no presentan variaciones en su tamaño general a lo largo del período. El estallido no significa un aumento para la ola 2020.
En cuanto a las variaciones entre olas y entre respondentes, la mayoría de los respondentes contesta lo mismo de una ola a otra, con flujos muy menores entre las dos categorías extremas. Los movimientos más importantes son hacia las categorías contiguas y estos flujos se mantienen muy estables a lo largo del período.
2.3.2 Participación cívica
Indicadores (4):
Firmado una carta o petición apoyando una causa
Asistido a una marcha o manifestación pacífica
Participado en una huelga
Usado las redes sociales para expresar su opinión en temas públicos
Figura 2.8: Cambios en la subdimensión participacion civica.
En general, en la Figura 2.8 se observa que en cuanto a la participación cívica (asistir a marchas, participar en huelgas, expresar opiniones por redes sociales y firmar una carta o petición), la mayoría de los respondentes nunca lo ha hecho, con un aumento constante de alrededor de un 55% a un 60% entre el 2017 y el 2018, antes de bajar nuevamente a su nivel inicial en 2019. Al no contar con los datos 2020, no podemos indicar si el estallido de 2019 significó un cambio en esta nula participación cívica, como se podría esperar. La categoría “casi nunca” es la segunda de mayor importancia a lo largo del período con entre una cuarta y una tercera parte de las respuestas. Las opciones de participación cívica “frecuente” o “muy frecuente” son muy bajas, particularmente la última.
En cuanto a las variaciones entre olas y entre respondentes, la respuesta “nunca” es muy estable y presenta pocos cambios, siendo estos hacia la categoría contigua de “caso nunca”. Este flujo aumenta levemente entre 2018 y 2019. Respecto de la categoría “casi nunca”, los principales flujos son para la misma categoría al año siguiente, es decir que las personas mantienen su opinión o hacia la categoría contigua “casi nunca”.
En resumen, la participación cívica es muy baja y no varía particularmente entre olas.
**Nota: mejor dejar 5 categorías que 3, según diagnóstico de Kevin.
2.4 Cohesion territorial
Indicadores (4):
Este barrio es ideal para mi
Me siento integrado/a en este barrio
Me identifico con la gente de este barrio
Este barrio es parte de mi
Figura 2.9: Cambios en la subdimensión cohesion territorial.
En general, en la Figura 2.9 los respondentes suman una abrumadora mayoría entre “de acuerdo” respecto de su identificación con el barrio en que vive, opción que recoge casi el 60% de las preferencias en todas las olas y “totalmente de acuerdo”, con alrededor del 18% en todas las olas, salvo en el 2016, cuando puntúa sólo un 11,5%. Se trata de uno de los indicadores más positivos de cohesión social que analizamos en este capítulo. Una cantidad mínima de personas no se identifica con su barrio a lo largo de las cuatro olas. No contamos con los datos 2020, por lo que no se puede ver si el estallido tuvo un impacto sobre la identificación con el barrio aunque es esperable que no varíe particularmente.
En cuanto a las variaciones entre olas y entre respondentes, la categoría principal (“de acuerdo”), es decir de mayor identificación con el barrio, no conoce mayores flujos de un año a otro y es muy estable. Las demás categorías son más inestables e indican un mayor cambio de percepción entre olas, nuevamente hacia las categorías contiguas.
En resumen, también se trata de un indicador muy positivo de cohesión social, además de muy estable en el tiempo, aunque no se cuente con datos del 2020.
** Nota: podría valer la pena pasar a 3 categorías en vez de 5.
** Falta conclusión del capítulo, a redactar luego de comentarios de CEPAL.